1. El Comienzo: Un Ventrículo en un Mundo Paralelo
Desde la perspectiva de la
fisiopatología biventricular, la circulación normal opera con dos bombas en
serie que segmentan las cargas de presión y volumen. En contraste, el neonato
con anatomía de ventrículo único se enfrenta a una configuración de circuitos en
paralelo. Bajo esta arquitectura, el ventrículo único debe sostener
simultáneamente el flujo sistémico y el pulmonar, lo que genera una paradoja
hemodinámica: una saturación arterial disminuida debido a la mezcla de sangre,
coexistiendo con una sobrecarga de volumen masiva. Es fundamental comprender que
este ventrículo no nace simplemente "grande"; nace adaptado funcionalmente a un
volumen de fin de diástole que representa entre el 250% y el 300% de lo normal
para su superficie corporal (BSA). Esta "hipertrofia adaptada" inicial es el
punto de partida de un proceso de remodelación que definirá su destino clínico.
Eje de Comparación Circulación Normal (Biventricular) Ventrículo Único Neonatal
Conexión de Circuitos En serie (pulmonar y sistémico sucesivos). En paralelo
(ambos circuitos alimentados simultáneamente). Saturación de O2 Sistémica normal
(arterial ≥95%). Disminuida por mezcla obligatoria de sangre. Estado del
Ventrículo Carga de volumen normal para BSA. Sobrecrecimiento y Dilatación
(250-300% del volumen normal). A pesar de la aparente reserva contráctil de este
ventrículo sobrealimentado, la sobrecarga crónica es un camino seguro hacia la
insuficiencia cardíaca congestiva y el daño vascular pulmonar irreversible, lo
que exige una transición quirúrgica hacia la paliación.
2. La Transformación Quirúrgica: Creando la "Represa" Humana
La conversión a una
circulación de Fontan debe entenderse no como una intervención sobre el
miocardio, sino como una cirugía vascular extracardíaca que altera radicalmente
las condiciones de contorno del corazón. Al conectar el retorno venoso sistémico
directamente a las arterias pulmonares, eliminamos la bomba subpulmonar y
establecemos lo que denominamos el Sistema Neoportal de Fontan. En este modelo,
el movimiento de la sangre depende exclusivamente de la energía cinética
residual del tránsito postcapilar (residual postcapillary transit energy). El
sistema se comporta como una represa (dam) con tres componentes críticos: 1.
Aguas arriba (Upstream): Las venas sistémicas. Se instaura una congestión venosa
crónica obligatoria para generar el gradiente de presión necesario para cruzar
el lecho pulmonar. La capacidad de "empujar" el flujo mediante la reposición de
volumen está estrictamente limitada por la aparición de edemas y efusiones. 2.
El cuello de botella (The Dam): El lecho vascular pulmonar y su impedancia. En
ausencia de una bomba que venza la resistencia, cualquier incremento en la
resistencia vascular pulmonar (PVR) detiene el flujo de todo el sistema. 3.
Aguas abajo (Downstream): El ventrículo recibe un flujo inercial amortiguado y
no pulsátil (blunted inertial flow). El corazón queda esencialmente en
"autopilot"; ya no controla el gasto cardíaco porque carece de la capacidad de
generar la succión negativa necesaria para superar el efecto de la represa. Esta
transición impone una privación de precarga crónica que impactará directamente
en la ultraestructura del miocito.
3. De la Dilatación a la Deprivación: La Fisiopatología del "Desuso"
Tras la
paliación de Fontan, el ventrículo experimenta una metamorfosis de "hambriento
de volumen". El músculo, que previamente estaba estirado y dilatado para manejar
cargas del 300%, se encuentra de repente con un volumen inferior al normal para
su masa muscular. Esta deprivación de precarga (preload deprivation) reduce el
estiramiento de fin de diástole (end-diastolic stretch), esencial para mantener
la distensibilidad. Al igual que un músculo estriado que se vuelve rígido tras
un periodo de inmovilización o desuso, el ventrículo pierde su compliance. El
colapso del volumen intracavitario puede llevar al ventrículo hacia su volumen
de cierre ventricular (ventricular closing volume), donde la disfunción
sistólica aumenta de forma desproporcionada y la elastancia diastólica se
dispara. La pérdida de la elasticidad muscular por falta de estiramiento crónico
genera un círculo vicioso: un ventrículo más rígido eleva las presiones de
llenado auricular, lo que entorpece aún más el flujo a través de la represa
pulmonar, profundizando la deprivación.
4. El Límite de la Adaptación: Ejercicio y Gasto Cardíaco
La incapacidad de
aumentar significativamente el gasto cardíaco es la marca distintiva del
paciente de Fontan. En un individuo sano, el ventrículo derecho aumenta su
presión sistólica hasta los 70 mmHg durante el ejercicio máximo para acelerar el
flujo transpulmonar. En el circuito de Fontan, no existe tal motor; la presión
venosa sistémica rara vez supera el "techo" de los 30 mmHg, lo que limita
físicamente el gradiente de presión disponible para aumentar el flujo. *
Capacidad de ejercicio: Durante la infancia, los pacientes suelen alcanzar solo
el 65% de la capacidad máxima predicha para su edad y sexo. * Declive anual: A
partir de la adolescencia, se documenta una pérdida progresiva de la capacidad
de ejercicio de aproximadamente un 2.6% anual. * Mecanismo de falla: Durante el
esfuerzo, si la frecuencia cardíaca aumenta más rápido que el retorno venoso
(limitado por la represa), el volumen sistólico disminuye, provocando una caída
estrepitosa del gasto cardíaco efectivo.
5. Consecuencias de la Congestión y el Bajo Gasto Crónico
Las complicaciones
multisistémicas no son eventos aislados, sino la manifestación clínica de una
hidrodinámica fallida: presión venosa elevada y flujo arterial blunted. *
Hepatomegalia y Cirrosis: Resultado de la congestión venosa retrógrada crónica
("aguas arriba"), que induce fibrosis sinusoidal progresiva y riesgo de
hepatocarcinoma. * Enteropatía Perdedora de Proteínas (PLE): Disfunción
linfática y congestión venosa intestinal que provoca la fuga masiva de albúmina
y factores inmunológicos. * Bronquitis Plástica: Formación de moldes de fibrina
en el árbol bronquial debido a la hipertensión linfática que drena hacia las
vías aéreas. * Trombosis: Consecuencia de la estasis sanguínea en un sistema de
baja velocidad y flujo no pulsátil, sumado a un estado procoagulante por
disfunción hepática.
6. Estrategias Terapéuticas: ¿Qué funciona y qué no?
La farmacología tradicional
de la insuficiencia cardíaca suele ser ineficaz porque ignora que el problema
primario es la restricción de precarga, no la contractilidad intrínseca. Según
el mecanismo de Frank-Starling, el ventrículo único bombeará lo que reciba; el
problema es que "recibe poco". Intervenciones vs. Realidad Fisiopatológica
Intervención Mecanismo de Acción Propuesto Utilidad Real según el Texto
Inotrópicos Aumentar la fuerza contráctil. Mínima: Solo útiles si hay daño
miocárdico intrínseco previo; no resuelven la falta de precarga. Fenestración
Bypass del sistema neoportal. Alta: Reduce la congestión y aumenta el gasto a
costa de una desaturación arterial controlada. Vasodilatadores Sistémicos
Reducir la postcarga sistémica. Limitada: Solo beneficiosos si existe
insuficiencia valvular (AV o semilunar) significativa que eleve la LAP.
Vasodilatadores Pulmonares Reducir la resistencia en la represa. Modesta (0-8%):
Efectivos solo en pacientes seleccionados con vasoconstricción activa o
enfermedad vascular leve. Ejercicio Físico Activar la "bomba muscular". Alta: El
uso de los músculos de las piernas eleva la presión venosa a 30-35 mmHg,
forzando el flujo y estirando el ventrículo.
7. Conclusión: El Devenir del Paciente de Fontan
El ciclo de vida del ventrículo
único es una trayectoria desde la sobrecarga adaptativa hasta la rigidez
restrictiva. La evolución hacia el fallo circulatorio es, hasta hoy, un proceso
determinado por el aumento progresivo de la resistencia pulmonar y la pérdida de
compliance ventricular, dos fuerzas que se retroalimentan negativamente. "La
longevidad en la circulación de Fontan no se logra forzando el motor ventricular
con inotrópicos, sino protegiendo la 'represa' pulmonar. El mantenimiento de un
lecho vascular de baja impedancia, el control estricto de la resistencia
pulmonar y la promoción del ejercicio como herramienta para preservar la
elasticidad ventricular son los únicos pilares que permiten retrasar el declive
funcional. La medicina debe enfocarse en la prevención de la rigidez,
entendiendo que este sistema vive en un equilibrio hemodinámico frágil donde el
corazón ya no tiene el control absoluto."

0 Comentarios